HISTORIA
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Como consecuencia de la dominación española de Sicilia, de 1.412 a
1.713, tales representaciones, conocidas como “Teatro de los Misterios",
proliferaron y se afirmaron en la isla. A finales de 1500 con el término "Casazze" o “Las Casazas”,
se denominaron aquellas representaciones evocadoras de la Pasión y Muerte del
Cristo, que existieron en Génova, en las casas señoriales. Se supone que de
tales reuniones derivaron contactos comerciales y culturales entre la ciudad
ligur y España, en particular con Sevilla. Un recuerdo de aquel período viene dado por una localidad de la
periferia de Trápani, llamada “Casa Santa”, dónde se supone existieron
locales para estas representaciones. Consistieron en una procesión compuesta
por niños vestidos de ángeles, monjes que se autoflagelaban y grupos vivientes,
llamados paxos, (del español pasos, montados sobre “andas” de madera,
portadas por hombres cubiertos por enormes paños, sin embargo estos rituales a
menudo degeneraron en farsas con evidentes excesos e hilaridad. En concordancia con el espíritu del Concilio de Trento (1.545-1.563),
se sustituyeron los personajes vivientes con grupos escultóricos y fueron los
propios españoles, en el período de la Inquisición, al verse acosados por la
Contrarreforma los que, no queriendo renunciar a sus tradiciones religiosas,
favorecieron la construcción de grupos. La Cofradía de la Preciosa Sangre de Cristo que desde hace mucho
tiempo comenzó a celebrar la Pasión con una ceremonia parecida a los
“Casazze” genoveses, tomada por tanto de la que se celebraba en los primeros
años del siglo XV, alentando la construcción de los primeros grupos escultóricos,
confiando tal encargo a los afamados artistas trapaneses. En el 1.646 se produjo la fusión entre la Cofradía de la Sangre de
Cristo y la de San Michele. La Cofradía acordó construir un oratorio en la
parte de atrás de la iglesia de San Michele, para tener una única sede para
todos los sagrados grupos que, en 1.612, le fueron confiados para que cuidase de
la procesión del Viernes Santo. En los años siguientes fue necesaria la intervención de los Gremios
de Artesanos, para sufragar los ingentes gastos necesarios para sacar cada año
los grupos en procesión. Con tal confianza, los gremios tuvieron el derecho a
poder usar los grupos, a adornarlos y a sacarlos en procesión el Viernes Santo. Desaparecidos durante años los Gremios, quedó en vigor la norma por
la que se les confiaba el cuidado de los grupos y la procesión y en el 1.974,
se constituyó “La Unión de las Maestranzas”, cuya constitución
puso punto final a las antiguas luchas entre los distintos Gremios y ha
reconducido el conjunto de la manifestación a óptimos niveles representativos. |
LOS
PASOS
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Los Sagrados Grupos que componen la Procesión de los Misterios son
dieciocho, más los dos representaciones de Jesús Muerto y María Virgen de los
Dolores. La realización de estas obras se remonta a la escuela artesano trapanés
del siglo XVII. Un grupo de artistas, tales como Giuseppe Milanti, Mario Ciotta,
Baldassare Pisciotta, Giacomo Tartaglio, Antonio, Domenico y Francesco Nolfo,
Andrea Tipa, supo construir estas auténticas obras maestras de arte. Posteriormente las imágenes eran fijadas a los “botas”, es decir a
la base de madera, con un procedimiento particular, para permitir cierta
oscilación durante el transporte, a fin de darle un movimiento peculiar que
realzara la representatividad al grupo. Para la realización de estos pasos no nos inspiró la iconografía
clásica, como para “Los Misterios de Caltanissetta” en Sicilia, sino episodios extraídos
de los Sagrados Textos o de los Evangelios Apócrifos y también añadiendo
interpretaciones personales. Los artistas trapaneses supieron dar a estos pasos un dinamismo
representativo único en el vasto panorama de las Sagradas Representaciones. La representación escenográfica está más ambientada en la época
medieval que en los tiempos de la ocupación romana de Palestina. Se pueden ver
soldados con uniforme español o yelmos rematados por imaginarios penachos, por
no decir que a menudo los rostros de algunos personajes como el judío del “Despojo”,
fueron representaciones de hombres de la época, en este caso específico,
parece que el judío fue el realizado tomando como modelo al ayudante del
verdugo de Trápani. La fecha de construcción de los pasos no está segura. La que se
conoce es la fecha del más antiguo acto de concesión, 20 de abril de 1.612,
cuando se encomendó a los burgueses, vinateros y carreteros, el grupo de la
“Subida al Calvario”. En los años siguientes se estipularon los restantes actos de concesión que
se completaron durante el año 1.782 con
la asignación del paso de “Jesús ante Herodes”. Son pocos los pasos originales que se conservan, muchos de ellos, a
causa de modificaciones estructurales o por daños producidos a causa de caídas
de los portadores, durante la procesión o por los graves bombardeos del segundo
conflicto mundial, han padecido modificaciones o notables intervenciones de
restauración y en algunos casos una total reconstrucción. Fueron muchos trapaneses amantes de la procesión los que hicieron que
volviese a resurgir de sus cenizas, Entre ellos,
recordamos a los conciudadanos Savona, Tártaro, Cassisa, Mazzei, Serraino y el
alcalde de entonces, Francesco Manzo que, con amor, se desvelaron a hacer
revivir aquel trozo de la historia de la
ciudad. Fue luego el incomparable arte de los maestros restauradores el que hizo que,
incluso con las debidas modificaciones quedara inalterado, en cada grupo
individual, la belleza originaria y el espíritu de quién les dio el ser. Fue el inolvidable arte de los profesores Giuseppe Cafiero (1.903
–1.973) y Domenico Li Muli, a los que fueron confiadas las restauraciones
de los pasos, el que volvió dar nueva vida a la procesión. En los últimos tiempos, se ha procedido a una limpieza de las
superficies de los pasos. Después de muchos años, en los que el polvo, el
humo de las velas y pinceladas de barniz oscurecieron las expresiones. Se ha
conseguido dar una imagen, pero en realidad se trata de la policromía de las imágenes.
Como ya he dicho,
las imágenes son colocadas sobre una base de madera “bota”. Antiguamente,
cuando el grupo era obligado a efectuar una parada, se apoyaba en horquillas
sujetas por algunos empleados. En “La Procesión de los Misterios” de Erice,
la parada todavía se hace usando las horquillas, pero el peso de los grupos
ericinianos es mucho menor que el de los trapaneses. En la capital, después del segundo conflicto mundial, se sustituyeron a las horquillas por caballetes de madera (ver foto), para permitir paradas más largas y además evitar las desastrosas caídas de los grupos, como a menudo ocurrió en los siglos pasados.
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Foto Beppino Tartaro