PROCESIÓN
|
La
Procesión de los Misterios comienza, para los trapaneses, mucho tiempo antes de
la Semana Santa.
Los
jefes de cada gremio son “I CONSOLI” (los cónsules) siendo estos los
encargados de hacer todo lo posible para que se pueda tener el mejor equipo de
MASSARI, (costaleros
o portadores), una buena banda de música y un bello exorno floral.
Durante
los viernes de cuaresma, en la Iglesia del Purgatorio, sede de los veinte los
pasos, uno a uno son llevados todos grupos, por turno al centro de la iglesia,
para ser venerados por los fieles.
Con ocasión de estos viernes, en siciliano “SCINNUTI”,
se respira ya el ambiente de Semana Santa y fuera de la iglesia la banda de música
interpreta algunas marchas fúnebres.
El
Viernes Santo se ve desfilar durante más de 5 horas todo un pueblo de fieles y
participantes, entre los pasos dónde mayor es la devoción.
Recordamos el del Calvario y el de la Dolorosa, que es el último
paso y se pueden ver a muchas mujeres vestidas de negro que descalzas acompañan
durante toda la procesión, más de 24 horas, la venerada imagen de María.
Cuando
las bandas de música sustituyeron a los cantores, empezó
también a difundirse la música entre los trapaneses y ha llegado a ser una
verdadera pasión.
Gracias
al hecho de que los Misterios de Trapani son portados a hombro por los massari y
llevados al ritmo de marchas fúnebres, se ha producido un hecho destacable y es
que el número de bandas ha aumentado considerablemente, siendo hoy un elemento
fundamental de la procesión. Tanto es así que cuando un grupo no puede
permitirse, por motivos económicos una banda de música, tal deficiencia es
vista como una falta.
Entre
los edificios del casco antiguo de la ciudad, y hasta cuando el cortejo se
adentra por las frías y anchas calles de la nueva Trápani, la música resuena
mágicamente. Entre estas marchas recordamos: “Ione”, “A. Vella”,
“Pobres muertos de Hamba Alagi”, “Marcha fúnebre de Chopin”, “A.
Catanisa”, “Pobre Flor”, “Paz”, “A. Lombardo”, “Eterno llanto”,
“Horas de angustia” y muchas otras que constituyen la banda sonora de la
manifestación.
Los
exornos florales, como otros aspectos de la procesión, han evolucionado a la
par que la sociedad. Desde los colores típicos de la pasión, el rojo y lo
morado, pasando por los violetas de hace muchos años, al sumario adorno de
claveles en los años 60, o las voluminosas composiciones de los años 70 y 80,
para llegar a los actuales adornos ricos en flores preciosas.
Si
el horario de salida de los grupos siempre ha oscilado entre las 14,00 horas y
las 16,00, la hora de entrada de los grupos ha sufrido radicales cambios. Hoy
acaba antes de las horas 13,00 horas del Sábado Santo, pero en los años 40 la
hora de regreso de los grupos fue fijada a las horas 02,00 horas del Sábado
Santo.
El
recorrido de la procesión ha sufrido en el curso de los años notables cambios
que han estropeado en parte de su original belleza.
Antiguamente
los "Misterios" desfilaron solamente por las calles de la ciudad vieja
porque los grupos estaban construidos expresamente para las estrechas y
tortuosas calles del casco antiguo, dónde las luces y los sonidos se confundían
entre los viejos muros, encontrando
en la ciudad antigua su lugar idóneo.
Durante
la posguerra se empezó a abandonar la idea del recorrido exclusivo dentro de
los muros antiguos, y es en 1947 cuando la procesión empezó a adentrarse en
las frías y anchas calles de la nueva ciudad. Espero que se pueda volver a
hacer vivir íntegramente la procesión en las fascinantes y estrechas calles de
la vieja Trapani, para, además, contribuir al relance del casco antiguo de la
ciudad, desde hace años abandonado a su suerte por una loca política de
deterioro y abandono.
No
faltaron años en los que la procesión no se celebró. En 1759 y en 1760 fue
prohibida a causa del mal comportamiento de los participantes. El año siguiente
el obispo de Mazara concedió el permiso con dos condiciones: qué la procesión
regresara dentro de un horario preestablecido y que los grupos tuvieran que
visitar un determinado número de iglesias, para otorgar un aspecto aun más
religioso al acontecimiento. El orden de visita de las iglesias previsto era: S.
Nicola, Abadía Grande, S. Domenico, Huérfano, Itria, S. Pietro, S. Andrea, Luz,
Sta. María de Jesús, Sta. Elisabetta, S. Agostino, S. Rocco, S. Francesco de
Asís, Sta. Maria Maddalena, Reparate, Abadía Nueva. En las iglesias era
obligatorio entonar cantos sagrados entre los que se contaba “Miserere” y
“Stabat Mater”, el empleo de los cantores perduró hasta el 1800 cuando a
los cantos se sustituyeron las bandas de música.
La
visita a las iglesias no dejó sin embargo de degenerar a causa de las paradas
que se producían en los lugares sagrados y progresivamente todas las iglesias
cerraron las puertas a los “Misterios”. El último paso en visitar una
iglesia fue la representación de la Dolorosa que, en 1966, entró en la
Catedral, mientras que la Orquesta Sinfónica Siciliana ejecutó el “Stabat
Mater” de Pergolesi.
A
los daños materiales del conflicto bélico, se sumaron las notables
dificultades económicas y organizativas, creadas por la situación de la
posguerra. Fue gracias a la voluntad de muchos trapaneses y entre los que
recordamos: el alcalde Francesco Manzo, el abogado Mario Serraino, los señores
Cassisa, Mazzei, Romano, Savona, Tártaro por sólo citar de algunos ellos,
que se pudo devolver la vida a un trozo de historia de nuestra ciudad.
Destruida
la iglesia de San Miguel se procedió en 1946 a colocar los pasos en la iglesia
de la Abadía Grande, del 1947 al 1957 en la iglesia del Colegio, en 1958 en la
iglesia de Sta. María del Jesús, en 1959 en la iglesia dell' Immacolatella, de
1960 hasta 1978 cerca de la iglesia del Purgatorio, en el 1979 en la iglesia de
S. Domenico, todavía al Purgatorio, luego entre 1986 y 1989 de nuevo a S.
Domenico, para volver a principios de los años 90 a la iglesia del Purgatorio,
dónde se espera encuentren su definitivo acomodo. |
Foto Beppino Tartaro y archivio sitio