Jueves Santo

MARSALA

Pasos Vivientes

 

En Marsala, el Jueves Santo, tiene lugar la manifestación de los Misterios Vivientes que simboliza el aspecto más antiguo de las representaciones sagradas. En Erice y  Trápani también existieron los pasos vivientes, pero mientras en las dos ciudades se perdió esta tradición con la incorporación de imágenes esculpidas, en Marsala ha quedado en su forma escénica original.

 También en Marsala, como en toda Sicilia, la Reforma Católica se decantó por las Cofradías, algunos de ellas fueron fundadas entre los siglos XIV y XV. Entre estas,  se cuenta la marsalesa de Santa Ana, que tuvo entre las tareas estatutarias, la visita a las iglesias después de la misa de la “Crisma del Santo Sacramento”. Los frailes, en tal ocasión, vistieron el hábitos blancos y llevaron en procesión la figura del Cristo Muerto. Alrededor de 1.700 añadieron a sus enseres una máscara y un escudo. La vuelta de esta manifestación se produjo en 1.755, cuando los Padres Crucíferos reorganizaron la procesión con las sagradas representaciones por las calles de la ciudad. La representación se inicia allá por el 1.850 en la iglesia de Santa Ana, fundada por la compañía homónima.

 Inicialmente se representó solamente una escena, con la figura del Cristo personificada por un cura provisto de una máscara de cera. Posteriormente fueron los ciudadanos nobles los que proveyeron los fondos necesarios por una ampliación de las escenas representadas. Hasta los primeros años de 1.900 los personajes desfilaron unos tras otros en silencio y posteriormente se hizo hablar a los personajes. La representación de la caída de Cristo camino del Calvario se inicia en 1.946 y es preparada por una familia marsalesa, Familia Pierna, cuyo papel se transmitido de padres a hijos.

 Los personajes están ataviados con vestidos de época, mientras que los figurantes del Cristo llevan el rostro tapado con una máscara de cera para permitir una uniformidad a la representación. En la representación actual se ve como primer personaje un encapuchado de la Cofradía de Santa Ana que sustenta una larga cruz, seguido por dos hombres que anuncian la procesión con el redoble de los tambores. Siguen  las “veronichette”; son chicas que ataviadas con coloreados vestidos, llevan sobre la cabeza los “coppolette” , peinados ricos en joyas y oro como preciosos ex-votos. La manifestación prevé la representación de seis episodios de la vida del Cristo: Jesús acompañado por los Apóstoles, la Captura, Jesús ante Herodes, Jesús ante Pilatos, Jesús con la Cruz, cierran la representación la imagen de Cristo Muerto, acomodada sobre una larga sábana blanca, sujeta por treinta dos  chicas denominadas Hijas de Maria, vestidas de negro con cordones dorados y chal blanco y la imagen de la Virgen de los Dolores. La representación concluye en la tarda noche, con la representación de la Crucifixión en la Plaza de la República.

 

 

Foto  Beppino Tartaro