Mièrcoles Santo
TRAPANI
Nuestra
Señora del Pueblo
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La
procesión del Miércoles Santo está dedicada a otra venerada imagen de María,
también llamada la Piedad.
Los
orígenes de esta procesión son más cercanos con respecto a los de los
"Massari", pero también en este caso es la devoción popular y la
voluntad de celebrar por las calles de la ciudad el milagroso cuadro de María
Virgen de los Dolores el hizo él que la Cofradía de Santa Ana, fundada en
1.608, pidiese a las autoridades eclesiásticas poder conducir en procesión el
venerado icono, uno de los días de la Semana Santa. Los cofrades salieron a la calle ataviados con suntuosas vestiduras y el Obispo de Mazara, (no existía en aquellos años en Trápani la figura del Obispo dependiendo por tanto de Mazara), donó simbólicamente la tarde de la fundación, martes el 28 de octubre de 1.606, la capa obispal y el sombrero negro con doce moños verdes. Los cofrades decidieron vestir tales preciosos regalos sobreponiéndolos al blanco de la visera y el costal.
Por
fin el Obispo de Mazara del Vas, Bartolomeo Castillos, en una carta de 22 de
noviembre de 1.722, autorizó a la Compañía de Santa Ana a poder efectuar la
primera procesión del cuadro de la Virgen de la Piedad.
La
primera procesión de la Virgen del pueblo, por las calles de la ciudad, se
desarrolló el Jueves Santo del 1.723 y dado que al mismo tiempo se celebraban
otros rituales, la salida de la sagrada imagen tuvo que posponerse hasta el término
de las otras funciones religiosas y acabar al inicio del Ave María, es decir a
las primeras luces de la tarde.
Pero
la profunda fe de los trapaneses hizo sí que la procesión de la Virgen se
volviera el eje de los rituales del jueves y hasta la visita a los "Sepulcros"
se realizó yendo tras el icono de María, que los visitó hasta los años 30.
Inicialmente
fueron los cofrades de Santa Annella los que llevaron a hombro la sagrada imagen,
seguidos por penitentes que se golpearaban con silicios y azotes hasta hacer
brotar la sangre, para expiar sus pecados.
La
procesión asumió con el tiempo un carácter popular a diferencia de la del día
siguiente, ligada al gremio de los Massari.
El
cuadro representando a la Virgen fue colocada en 1.778 en una "bota"
de estilo barroco, dibujado por Luciano Gambina.
En
la parte posterior del bota, como en la Virgen de los Massari, es colocada una
imagen de Cristo, atribuida a Hierro. El rostro del Nazareno es representado con
rasgos típicamente mediterráneos y la propia corona de espinas se aleja de la
iconografía clásica.
Con
el pasar de los años la creciente devoción, hizo sí que no sólo la procesión
se prolongara más allá del Ave María, sino que algunos años duró hasta a
las tres de la mañana.
La
devoción popular siempre ha sido notable y hasta en los años del segundo
conflicto mundial, cuando escaseaban los hombre para portar la imagen, fueron
las mujeres las que la llevaron en procesión la venerada la imagen. Uno
de los momentos más emotivos de los dos días de fe y pasión vividas por los
trapaneses, con ocasión de las dos procesiones de la Virgen, vienen dados por
el ritual que bajo el nombre “l' encuentro", se desarrolla en la tarde
del Miércoles Santo en la Plaza Lucadelli.
La
Virgen del pueblo después de haber recorrido gran parte de las calles de la
ciudad, transita ante de la capilla dónde desde la tarde antes es velada la
Virgen de los Massari.
Por
pocos minutos los dos venerados iconos se hallan la una frente la otra, mientras
una profunda emoción invade al gran número de fieles que asiste al
acontecimiento. Los cónsules de cada Virgen se intercambian los cirios y una ofrenda de dinero para sellar la amistad entre los dos gremios, en recuerdo de la paz estipulada entre los Massari y la Cofradía de Santa Ana, a causa las airadas protestas de este última. El encuentro sella así la antigua y nunca interrumpida paz entre los dos gremios y al final del breve ritual, lentamente la Virgen del Pueblo retoma su camino que, a la caída de la tarde, la reconducirá en la iglesia de la Virgen de los Dolores.
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Foto Beppino Tartaro