Viernes Santo

ERICE

Los Misterios

 

El origen de la procesión de Erice  debe ser buscado en la edad media, cuando se solía representar la Pasión de Cristo con representaciones escénicas teatrales. 

La Sagrada Representación fue animada por personajes que dieron vida a una acción sagrada sobre temas anualmente diferentes, pero siempre con referencia a la Pasión. Teatro de la representación se inicia frente a la Iglesia de la Virgen de los Dolores y desde allí los personajes se trasladan hacia las cuatro iglesias parroquiales, S. Antonio, S. Cataldo, S. Juliano y la Catedral, dentro de las que retoman la representación.

 Los personajes eran seguidos por la imagen de María Virgen de los Dolores, por la Urna que contenía el cuerpo de Cristo y por los " vattenti", que se flagelaban el cuerpo, y por clero ataviados con hábitos penitenciales, con coronas de espinas en cabeza y cuerdas al cuello.

 Con el pasar de los años, los personajes fueron sustituidos por grupos escultóricos de madera, cuyos semblantes y movimientos estuvieron abundantemente inspirados en los  trapaneses, aunque de más pequeñas dimensiones. La procesión se inicia en la cuatrocentista iglesia de S. Orsola, llamada de la Virgen de los Dolores. Es abierta por los frailes de la Congregación del Purgatorio que visten túnica blanca bordada de rojo. Los grupos están al cuidado de las Maestranzas ciudadanas. También son llevados a hombro y durante las paradas, tal como antiguamente ocurría en Trápani, son apoyados en horquillas. 

Los misterios representados son:

 Jesús en el  Huerto de Getsemaní, confiado a los muleros y a los carreteros.

 La Flagelación, antiguamente confiado a los zapateros, hoy al cuidado de los  empleados públicos.

 La Coronación de espinas, antiguamente al cuidado de los herreros, ahora está confiado a los ceramistas.

 La  Subida al Calvario, fue confiado al clero y hoy son los jóvenes ericinos los que lo tienen a su cargo. la Urna está confiada a los albañiles. 

Maria Dolorosa. Es el Ayuntamiento que cuida de la salida, antiguamente era el pueblo el encargado de este cometido.

 

 

Foto  Beppino Tartaro